Hoy me he puesto a recordar... a recordar cuando era más pequeña y tenía todo lo que quería, aunque cuando tienes 9 o 10 años no sabes valorar lo que merece la pena realmente. Cuando solo tenía que pensar en si me apetecía jugar con las muñecas, o cuando las únicas tareas que tenía eran sumas y restas, fáciles, simples y rápidas, o como cuando me quedaba hasta las tantas jugando con mis amigos en la calle. Que fácil era ser niña, no tener preocupaciones y no enterarte de muchas de las cosas que pasan en el mundo real.
Sin embargo ahora, con casi 19 años, puedo decir que he tenido experiencias de todo tipo. Y últimamente más malas que buenas, pero bueno así es la vida. Mucha gente me dice que soy fuerte, he tenido que serlo por la fuerza, en esta vida si dejas que tus problemas te superen estás perdido. También es porque el apoyo nunca me a faltado, siempre he tenido ahí a personitas en las que confiar, con las que poder desahogarme, etc.
Sólo quiero decir que recordar, aunque muchos digan que no, pero es bueno. Los recuerdos son experiencias, buenas o malas por supuesto, pero al fin y al cabo... Experiencias. Una mala experiencia te deja un mal recuerdo, que te marca y te hace no volver a cometer el mismo error una y otra vez. Y sobre todo los recuerdos te ayudan a ver que hay cosas que no has valorado antes y que ahora tienes la oportunidad de hacerlo. NUNCA ES DEMASIADO TARDE.
No hay comentarios:
Publicar un comentario